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Mientras este pulso entre ambas partes se mantiene, «The New York Times» ha desvelado este fin de semana cómo la privacidad vuelve a enfrentar al gobierno de Barack Obama con otra gran compañía tecnológica: Facebook, pero esta vez para acceder a las comunicaciones de WhatsApp.

Conviene resaltar que este enfrentamiento no es nuevo pero sí se ha avivado a raíz de la oposición de Apple. Según el diario, «los funcionarios del gobierno están debatiendo en privado cómo resolver este disputa» lo que supone «un nuevo frente en la administración de Obama con Silicon Valley sobre el cifrado, la seguridad y la privacidad».

 Tal y como recuerda «The New York Times», el fundador WhatsApp, Jan Koum, afirma cómo en los inicios de la popular aplicación de mensajería «WhatsApp tenía la capacidad de leer los mensajes a medida que pasaban a través de sus servidores. Eso significaba que podía cumplir con las órdenes de escuchas telefónicas por parte del gobierno». Sin embargo, a finales de 2014, la compañía anunció que mejoraría su cifrado para evitar esta especie de espionaje.

Por esta razón, «WhatsApp no puede proporcionar información que no tenemos», declaró la compañía hace varias semanas después de la encarcelación en Brasil del vicepresidente de Facebook para América Latina, Diego Jorge Dzodan, por no entregar a las autoridades información almacenada por Facebook de dos usuarios con una cuenta en WhatsApp en la que intercambiaban información sobre tráfico de drogas.

El problema es que «desde hace más de medio siglo, el Departamento de Justicia ha hecho de las escuchas telefónicas su herramienta fundamental para combatir el crimen», apunta el diario. Sin embargo, los avances en cifrado que se están dando en los últimos tiempos están provocando que caiga en peligro esta línea de investigación.

WhatsApp es, tal y como ha revelado «The Guardian», una de las compañías que está mejorando su sistema de cifrado de datos. Facebook y Google también trabajan en esta línea y casualmente, todas ellas apoyaron a Apple en su decisión de no claudicar ante el FBI.

James B. Comey, director del FBI, ha defendido ante el Congreso que el cifrado es vital en las comunicaciones y «sin duda hay implicaciones internacionales» pero aboga por encontrar un término medio entre las grandes empresas tecnológicas y las investigaciones policiales.

Fuente | ABC