• La orden de reunir información procedía de un nivel superior del Gobierno.
  • Se vulneró la seguridad de las BlackBerry de los delegados.
  • Se crearon cibercafés falsos para acceder a los ordenadores.

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La información desvelada por el ex agente de la CIA Edward Snowden ha salpicado de lleno al Reino Unido al revelarse que el Gobierno británico autorizó el espionaje a los líderes que participaron en la cumbre del G20 en Londres en 2009, según publica ‘The Guardian’.

Pero, ¿cómo se consigue espiar a un mandatario extranjero? ¿Qué técnicas se utilizan? ¿Con qué avales cuenta?

Según un documento fechado en enero de 2009, la orden de reunir información sobre los delegados del G20 procedía de un nivel superior del Gobierno, dirigido por aquel entonces por el primer ministro laborista Gordon Brown.

Según las revelaciones del diario británico, el espionaje se realizaba con una táctica “que es identificada con un nombre-código que ‘The Guardian’ no va a revelar”, y que “es definida en un glosario interno como ‘una activa recopilación contra una cuenta de correo electrónico’ que adquiere mensajes de correo sin eliminarlo del servidor remoto”. Una presentación en transparencias de PowerPoint explica que eso significa “leer los correos de la gente antes o al mismo tiempo que se hacen”.

Para ello, los anfitriones británicos habrían recomendado a los integrantes de esas delegaciones que utilizasen una serie de cibercafés falsos donde los servicios de inteligencia podían leer los correos electrónicos.

También se vulneró la seguridad de las BlackBerry de los delegados para controlar sus mensajes de correo electrónico y sus llamadas telefónicas.

Un ‘trabajo’ que contó con el despliegue de un equipo de 45 analistas para analizar toda la información en tiempo real.

La operación parece que tuvo una duración de al menos seis meses. La agencia de servicios secretos británicos Government Communications Headquarters (GCHQ) habría utilizado capacidades de inteligencia innovadoras para controlar las comunicaciones de las personalidades que participaron en las reuniones.

La agencia también instaló un dispositivo que permitía saber cuándo los delegados contactaban entre ellos y se centró en ciertas personalidades.

Uno de sus principales objetivos de vigilancia fue el ministro de Finanzas de Turquía y su gabinete de diplomáticos, así como la delegación sudafricana con el fin de obtener ventaja estratégica en los debates y negociaciones.

La documentación también revela los esfuerzos de la NSA por alcanzar y descodifcar las llamadas realizadas desde Londres a Moscú vía satélite por el entonces presidente ruso, Dimitri Medvedev, y otros miembros de la delegación rusa.

El propósito del espionaje sería adquirir cierta ventaja de cara a las negociaciones con las demás delegaciones. “La intención del GCHQ es garantizar la Inteligencia relevante para los resultados deseados por el Gobierno para su Presidencia del G-20”, asegura uno de los documentos.

“Es una situación en tiempo real como esta, la Inteligencia recibida podría ser utilizada para influir en los hechos sobre el terreno, pocos minutos o pocas horas después. Esto significa que los informes son esenciales”, añade.

Por otro lado, ‘The Guardian” ha revelado que la Inteligencia de Reino Unido planeó espiar a las delegaciones que participaron también en la cumbre de la Commonwealth celebrada en Trinidad en 2009 para lograr el mismo objetivo: tener ventaja en las negociaciones.

Para ello, se ordenó determinar las amenazas a la seguridad de la delegación británica y recabar información sobre las relaciones entre Sudáfrica y Zimbabue, y las posturas frente al cambio climático.

Por primera vez se requirieron los servicios del MI6 para espiar a las delegaciones extranjeras de una cumbre de la Commonwealth, aunque no se especifican los objetivos, el alcance y las técnicas, dado que se trata de un documento preparatorio.

Fuente | El Mundo