Hace unos días Microsoft lanzó una estocada de muerte a las redes de computadoras zombies, las principales causantes del spam mundial. Cuando algún correo no deseado logra llegar a nuestra bandeja de entrada es realmente molesto, pero si uno mira en la carpeta especial donde van a parar los mensajes basura que los filtros de correo no dejan pasar uno puede ver cientos y cientos de envíos.

Es mucho, pero esta red a la que Microsoft ha desarticulado enviaba 30 mil millones de mensajes de correo electrónico spam por día, incluyendo esos famosos que ofrecían plata en nombre de Microsoft, y calcularon que esa cantidad era el equivalente a 13 TWh (TeraWatts hora) de electricidad consumida, una cifra nada despreciable.

La botnet, llamada Rustock, se dedicaba a utilizar a otras computadoras, como la mía o la suya, para enviar correos no deseados. Tenían más de un millón de equipos zombies bajo su poder, capturadas gracias a virus transmitidos también por medio del spam o escondidos en sitios web fraudulentos. Los investigadores de Microsoft han llegado a ver una computadora zombie enviar hasta 7500 mensajes en 45 minutos, sin que el dueño de la misma se diese cuenta.

La Unidad de Crimen Digital de Microsoft, trabajando con el FBI, logró desarticularla hace unos días, pieza por pieza. Identificaron las máquinas maestras que enviaban los comandos a las computadoras zombies, y con la ayuda de los gobiernos de los países donde estaban esas máquinas pudieron aniquilar a la red.

Esto nos hace replantear el tema del spam, que deja de ser algo molesto que llena la carpeta de correo no deseado y nos hace perder tiempo de nuestras vidas leyendo sobre drogas milagrosas. Estamos hablando de un derroche de electricidad equivalente al consumo de millones de hogares.

Esta red Rustock era la responsable del 40 por ciento del spam mundial, es decir que todavía queda el otro 60 por ciento funcionando.

El primer spam, o correo publicitario no deseado, fue enviado el 3 de mayo de 1978, a 320 personas. No se pudo enviar a más porque en esos tiempos la red no era Internet, sino Arpanet, y no estaba preparada para más de 320 destinatarios a la vez. Más de 30 años después es una plaga que parece imparable.

El spam no sólo gasta electricidad al ser enviado, sino que hace trabajar millones de filtros anti spam en servidores y computadoras personales. Según McAfee, una de las mayores empresas de antivirus, todo el spam mundial implica 33.000 MWh de consumo eléctrico, equivalente al de 2,4 millones de hogares. Causa impresión saber que el 80 por ciento del tránsito mundial de correo electrónico que circula por Internet corresponde a mensajes no deseados.

En su informe de la huella de carbono del spam, realizado hace algunos años, McAfee llegó a la conclusión que cada correo no deseado representa 0,3 gramos de dióxido de carbono liberado en la atmósfera. Llevándolo a números totales, el spam mundial de un año equivale a un coche dando la vuelta al mundo 1,6 millones de veces.

La mayoría de ese consumo de energía, el 80 por ciento, es de los usuarios normales como usted y yo borrando los correos no deseados o cayendo en la trampa de alguno de esas publicidades fraudulentas. El filtrado es apenas un 16 por ciento del gasto energético general del spam, pero evita que se consuman 135 TWh de electricidad. Eso equivale a poner 13 millones de coches fuera de circulación.

Si analizamos estos datos duros, notamos que si no existiese el spam podríamos cerrar muchas plantas eléctricas basadas en combustibles fósiles alrededor del mundo. La realidad no es tan así, ya que las computadoras personales no van a dejar de estar encendidas si no existiese el spam, pero sí se reduciría mucho el gasto energético de los servidores que tienen que lidiar con esos mensajes inútiles.

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