El experto en seguridad Ralph Lagner ha asegurado que el virus Stuxnet, que atacó los sistemas informáticos del programa nuclear de Irán, es una creación conjunta de Estados Unidos e Israel. Tras analizar el virus, Lagner y su equipo aseguran que su origen se encuentra en estos dos países y que Stuxnet pretendía dañar las centrifugadoras que permiten el enriquecimiento de uranio.

El virus Stuxnet se propagó por los equipos informáticos de distintos países en julio de 2010. Irán fue el país donde más ataques de este virus se registraron con un 60 por ciento de los casos totales.

Las autoridades del país denunciaron que el objetivo del ataque informático era retrasar su programa nuclear. Después de que varios equipos hayan analizado el virus, el experto en seguridad Ralph Lagner ha acusado directamente a Israel y a Estados Unidos como los creadores del programa. La acusación se ha producido en California, EE UU, durante una conferencia sobre seguridad informática. Lagner ha asegurado que “en su opinión el Mossad, agencia de inteligencia israelí, está involucrada”.

Este experto ha explicado que Stuxnet permite controlar equipos industriales y que las centrifugadoras del programa nuclear iraní han sido los objetivos principales de los autores del virus. Tras apuntar a Israel, Ralph Lagner ha explicado que este país no es el único involucrado y ha confirmado que “solo hay una fuente principal, Estados Unidos”. Según Lagner, en declaraciones recogidas por la BBC, para confeccionar el virus era necesaria “información privilegiada” que habría sido facilitada por los departamentos de seguridad informática de Estados Unidos.

Las acusaciones de Ralph Lagner respaldan las hipótesis de que el ataque ha sido una maniobra intencionada para frenar el desarrollo nuclear de Irán. Tanto Estados Unidos como Israel han solicitado que el proyecto nuclear de este país se detenga. Ante la negativa de Irán a paralizar sus planes, Stuxnet parece haber sido una de las fórmulas de Estados Unidos para ralentizar el proceso

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