Dos telefonistas controlaban las casas de alterne a través de las imágenes que proyectaban tres grandes pantallas de televisión y dos ordenadores

A los once arrestados se les imputan delitos relativos a la prostitución, contra la salud pública, trata de seres humanos y asociación ilícita

La Policía Nacional ha desarticulado una organización dedicada a explotar sexualmente a jóvenes extranjeras en cuatro pisos de Madrid, prostíbulos que eran controlados a través de cámaras conectadas a internet, y ha detenido a once de sus integrantes, entre ellos, a los dos máximos responsables de la red.

La organización disponía de un centro de operaciones desde donde se controlaban las cámaras en el barrio madrileño de Arganzuela, según ha informado hoy la Policía, que ha identificado a 17 personas que se encontraban en situación irregular en España. A los arrestados se les imputan delitos relativos a la prostitución, contra la salud pública, trata de seres humanos y asociación ilícita. Entre los detenidos también se encuentran dos recaudadores, tres telefonistas y cuatro encargadas de los prostíbulos.

La investigación comenzó a raíz de la denuncia interpuesta en un juzgado de guardia por una extrabajadora de la red, quien relató que varias personas obligaban a mujeres jóvenes a ejercer la prostitución. La Policía logró identificar a los cabecillas de la red -Jeverson E.S. y Tatiane A.F-, que vivían en el citado piso de Arganzuela que servía de base para dirigir al resto de la organización, así como a los dos lugartenientes -William T.A. y Alexandra Cornelia M.-, cuyas cuya función era recoger la recaudación de cada casa de alterne y vivían en un piso superior dentro del mismo bloque de viviendas.

Tras ello, los agentes lograron averiguar la ubicación de los pisos donde las jóvenes se dedicaban a la prostitución. En primer lugar entraron en la vivienda donde residían los responsables de la red cuando éstos dormían, mientras dos telefonistas controlaban las casas de alterne a través de las imágenes que proyectaban tres grandes pantallas de televisión y dos ordenadores.

Las telefonistas además disponían de una mesa llena de teléfonos para recibir las llamadas y concertar las citas con los clientes y de tres pizarras en las que, a modo de “planning”, figuraban los nombres de las jóvenes y el lugar en que estaban. En los seis registros practicados la Policía ha intervenido más de ochenta teléfonos móviles, material informático, numerosa documentación y una caja fuerte donde almacenaban el dinero recaudado. La investigación ha sido llevada a cabo por el Grupo VII de la Brigada Provincial de Extranjería y Documentación de Madrid.

Fuente