El apagón en la red que cegó Egipto se realizó con una orden a las operadoras, que puso en marcha un sencillo procedimiento que podría aplicarse en España

La revolución no será tuiteada porque los dictadores tienen a mano el grifo de internet. Hasta ahora, varios regímenes autocráticos, como China o Birmania, habían mostrado que son capaces de cerrar el flujo de información a través de la red en función de sus intereses. El presidente egipcio, Hosni Mubarak, en cambio, ha roto todos los registros mundiales de tecnofobia al capar durante más de cinco días la conexión a la red en Egipto, incomunicando a todo un país, el de mayor penetración de internet en África. Sí, se puede hacer, pero ¿se podría conseguir también en un país como España?

Antes de responder a esa pregunta, es necesario analizar qué pasó la medianoche del viernes en El Cairo, cuando se cerró el tráfico de datos casi por completo en menos de media hora. De golpe, los 17 millones de internautas que viven en Egipto (alrededor del 21% de la población) perdieron su conexión entre ellos y con el mundo. El examen del comportamiento de las principales operadoras de internet es bastante descriptivo (ver gráfico): Telecom Egipto se desconecta a las 00.12 horas, Raya cae un minuto después, a las 00.17 comienza la interrupción de Link, a las 00.20 desaparece la conexión de Etilasat, a las 0.25 se desvanece Internet Egypt…

Uno a uno, los proveedores fueron tirando sus redes en pocos minutos
La secuencia refuerza la imagen de un alto cargo del Gobierno de Mubarak que comienza a llamar casi a medianoche, uno a uno, a los proveedores de internet para ordenarles el apagón. La misión está cumplida en cuestión de minutos, pocas horas después de que comenzara a arrasar en las redes sociales el vídeo del asesinato a tiros de un manifestante. “Es evidente que se dio una orden a los proveedores que tuvieron que ejecutar inmediatamente”, resume el director de la empresa de seguridad en la red s21sec, David Barroso.

> Una línea estratégica
Sólo Noor, una de las operadoras más pequeñas, permanece en pie tras esa noche. De esta, que también caerá el lunes 31 por la tarde, dependen servicios esenciales para el Estado como la Agencia de Crédito, la Bolsa, el consorcio que suministra tecnología a la aviación egipcia y la propia Egypt Air. Según los expertos consultados, se esperó a tener a salvo esos servicios mediante líneas discretas, no accesibles a la población, para tirar la red, por la que todavía se colaban portavoces de la insurrección y las crónicas de la prensa.

Si se cortan cables, el apagón afecta a otros países del entorno
La secuencia de los hechos contrasta con los esfuerzos por parte de Mubarak de liberalizar el sector de las telecomunicaciones, que estaba muy lejos de ser ejemplo de red sometida a una bota militar. En realidad, el escenario egipcio se parece mucho al de España.

De hecho, Egipto firmó en 2008 un protocolo en favor de una internet “abierta, descentralizada y dinámica” que le supuso buenas notas ante la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). “Estamos revisando la calificación de Egipto en cuanto a su política sobre tecnologías de la información”, indica a este diario el analista del grupo de Economía de la Información de la OCDE Arthur Mickoleit.

Mubarak podría haber cortado de golpe el cableado, pero es más sencillo dejar que lo hagan los proveedores. Se trata de una tarea relativamente simple desde el aspecto técnico, según el coordinador de seguridad de Hispasec, Sergio de los Santos. “Los proveedores se vieron obligados a desconfigurar sus routers primarios, los nodos con los que se comunican entre ellos los distintos operadores para intercambiarse las direcciones”, explica. Alteraron la configuración de los enrutadores en los que se intercambia el tráfico para que los paquetes de datos que se enviaban hacía Egipto o desde allí no supieran hacia dónde dirigirse.

España tiene cuatro puntos estratégicos entre los que fluye el tráfico de datos
El director técnico de Panda Labs, Luis Corrons, coincide en que el corte se realizó interviniendo los nodos de conexión. “Logísticamente, es lo más sencillo. Hay que contar con las proveedoras para desmantelar la infraestructura a través de la que nos conectamos todos”, asegura.

> No se hizo a cañonazos
Tanto en Egipto como en España se puede cegar la red rompiendo cables, pero es algo que tendría consecuencias en terceros países. “La conexión que fluye por esos puntos se podría cortar mediante una acción física si los proveedores se negaran a colaborar; un Gobierno de este tipo podría dirigir sus tanques contra estos lugares estratégicos y tumbarlos”, cuenta De los Santos.

En febrero de 2008, se partió un cable submarino que unía Australia y Japón con Europa a través de Oriente Próximo, mar adentro, a pocos kilómetros de la ciudad de Alejandría. Como consecuencia, Egipto perdió casi el 80% de la capacidad de su red. No sólo cayó la red egipcia, sino que India y Pakistán perdieron casi el 60% de su conexión. Esta semana, sin embargo, con el 93% de la red egipcia por los suelos, ninguno de los países que dependen del cableado que cruza la república árabe sufrió incidencias. La rapidez con la que se recuperó el tráfico y la evidencia de que no afectó a ningún otro país son pruebas de que se cerró el grifo haciendo llamadas.

España tiene cuatro de estos puntos estratégicos entre los que fluye el tráfico de datos, mientras que Egipto sólo tiene uno. Para obtener un resultado como el que logró Mubarak, habría que apagarlos todos, aunque tumbando los dos que hay en Madrid la pérdida de conectividad sería crítica. Si en Egipto bastó con media docena de telefonazos, un hipotético tirano español necesitaría al menos completar una docena de llamadas.

“La ronda de llamadas aquí no sería muy larga”, dice un experto

“La ronda de contactos no sería muy larga. Si en Egipto tardaron diez minutos en hacer las llamadas, aquí no sería mucho más de media hora. La primera de todas, claro, la haría a Telefónica, que realquila su red a otras operadoras”, conjetura el responsable de seguridad de Hispasec. En Egipto, la primera en caer fue Telecom, el proveedor nacional de telefonía fija que pertenece en su mayor parte al Estado. Y con ella cayeron algunas de las pequeñas operadoras.

El director de s21sec, aunque cree que en España se podría conseguir algo parecido a lo sucedido en Egipto, asegura que “la red española sería mucho más difícil de tumbar porque se cuenta con una mayor capacidad tecnológica para dar respuesta”, además de que tiene muchos más lazos con el exterior por mar y con Europa.

Los recursos que se utilizaron en Egipto para lograr cierta conexión por parte de los activistas son mucho mayores en España, además de que cuenta con más infraestructuras alternativas, incluida la fibra óptica, cobertura vía satélite y cableado antiguo, que impedirían un apagón total como el que consiguió Mubarak con unos pocos telefonazos.

Fuente