El vicepresidente Joe Biden dijo que conspiró para obtener información

El vicepresidente de Estados Unidos, Joe Biden, calificó de “terrorista de alta tecnología” a Julian Assange, el fundador de WikiLeaks. No se trata de una frase más dicha al pasar, sino de la figura legal que la justicia norteamericana baraja para atrapar al hombre que provocó un escándalo con la difusión de los cables confidenciales de la diplomacia estadounidense.

“Estamos estudiando esto, el Ministerio de Justicia está trabajando sobre la cuestión”, admitió Biden en una entrevista concedida a la cadena NBC . “Si se confabuló con un miembro del ejército estadounidense para obtener documentos confidenciales, esto es fundamentalmente distinto al caso de un periodista que recibe información de una fuente y se limita a transmitirla”, fue otra de las sugerentes afirmaciones de Biden y demuestran a las claras cómo Washington encarará el caso Assange.

La ley de espionaje, que data de 1917, no contempla este tipo de casos ya que debe demostrarse que el sitio WikiLeaks no es un medio de comunicación tradicional. Por eso, los fiscales estadounidenses trabajan sobre otra base jurídica: esperan poder reunir pruebas que demuestren que el fundador de WikiLeaks “espió” e indujo al soldado Bradley Manning –detenido bajo la acusación de haber facilitado los documentos al sitio– a robar documentos secretos.

Acusar a Assange de conspiración para atentar contra la seguridad nacional permitiría al gobierno estadounidense enjuiciarlo sin afectar la libertad de expresión de los medios de comunicación, garantizada en la Constitución.

“Este hombre hizo cosas que nos perjudicaron, puso en peligro la vida y la profesión de ciertas personas en el mundo”, lanzó el vice de Barack Obama. Y terminó reconociendo que la difusión de los cables “ha complicado las relaciones con nuestro aliados y amigos”.

El sitio de Assange comenzó a divulgar a finales de noviembre una parte de los 250.000 cables diplomáticos estadounidenses que tiene en su poder, y así dejó al descubierto la intrigante política exterior estadounidense. El periodista australiano ya había adelantado en estos días que era “muy probable” que la Justicia de Estados Unidos tratara de extraditarlo por cargos relacionados con la filtración de los cables.

Ahora, en una entrevista con El País de España, denunció que “hay fiscales norteamericanos que están diciendo que quieren que Bradley Manning testifique contra mí para abrir una causa por espionaje. Y parece que están a punto de hacerle una oferta de modo que si confiesa contra WikiLeaks obtendrá una reducción de condena ”. “Este es un tema muy serio y la manera en que parece que lo están coaccionando también es algo muy serio”, advirtió demostrando preocupación.

Pero los embates contra Assange no provienen sólo de Washington. También en Gran Bretaña comenzaron a difundir supuestos testimonios de las dos mujeres suecas que lo denunciaron por abuso sexual, lo que generó indignación entre los familiares y amigos del periodista. Una de ellas, según divulgó The Guardian , dijo que la relación sexual que tuvo con Assange fue “muy mala y violenta”.

“No sé quien ha dado esos documentos a la prensa, pero el propósito está claro: presentar una mala imagen de Julian”, señaló Bjorn Hurting, uno de los abogados que lo representan.

Assange se encuentra actualmente en libertad condicional en Inglaterra, mientras la Justicia de ese país tramita su proceso de extradición a Suecia. Pasa sus días en una casona de campo ubicada cerca de Londres, que le brinda a su amigo el periodista Vaughan Smith.